El trail running tiene fama de deporte libre, natural y casi instintivo. Ahí empieza el problema.
Algunos corredores, entre los que me incluyo yo mismo en el pasado, hemos creído que mejorar es solo cuestión de sumar kilómetros, desnivel y competiciones.
Pensamos que cuanto antes, mejor. Si se puede empezar tarde, también se puede ir rápido. ¿No?
La realidad es menos amable.
A menudo veo deportistas motivados y disciplinados, pero constantemente lesionados, que ya no progresan. No por falta de capacidad, sino por falta de proceso. Acumulan sesiones sin una lógica clara.Corren mucho pero entrenan poco.
El cuerpo no entiende de prisa ni de ego. Responde siempre igual: primero se adapta, luego se estanca y, al final, se rompe.
Este artículo no va de entrenar más duro. Va de algo más incómodo: aprender a entrenar antes de exigirle resultados a tu cuerpo.
Muchos corredores obtienen resultados a pesar de no saber entrenar, pero eso tiene fecha de caducidad.
El error de fondo: confundir entrenar con acumular
En el trail se ha normalizado confundir progreso con acumulación.
Pero entrenar no es sumar estímulos. Es ordenarlos, asimilarlos y respetar los tiempos. Cuando eso no ocurre, aparecen el estancamiento, las lesiones recurrentes y la pérdida de motivación.
No es falta de ganas. Es falta de dirección.
La cosa se complica cuando alcanzas tu MVT máximo volumen tolerable por contexto personal y debes gestionarlo con inteligencia. Muchos fracasan aquí y terminan con rendimientos decepcionantes.
Fase 1: Aprendizaje y fundamentos
Antes de mejorar, hay que aprender.
Esta fase suele infravalorarse en adultos. Es un error. Aquí no se trata de rendir, sino de crear el hábito, conocer el medio y regular el esfuerzo.
Es la esencia de nuestra Ruta 1 (De cero a trail).
La diversión no es algo infantil. Es un indicador fisiológico de que tu cuerpo tolera la carga. Quien se salta esta fase no ahorra tiempo; lo paga después.
Tu receta requiere de dos ingredientes obligatorios: paciencia y error. Como dice el refrán: nadie nace enseñado.
Fase 2: Preparación física y mental
Aquí empieza el entrenamiento con sentido: estructura semanal, progresión de cargas y competiciones formativas.
Ya no se corre cuando apetece, sino lo que toca. Y cuando toca.
Es el momento de consolidar el desarrollo en las Rutas 2 (Disfruta y Mejora) y Ruta D (ddlptr) de la escuela de trail Online.
Entrenar la cabeza no es motivarse más. Es pensar mejor. Significa tomar decisiones coherentes basadas en datos y percepciones, incluso cuando el ego pide otra cosa.
Fase 3: Competición y rendimiento
Esta fase no es obligatoria ni para siempre.
Y es muy exigente y comprometida.
El objetivo es optimizar el rendimiento y la asimilación, tal como trabajamos en las Rutas 3 (Avanzado) y Ruta 4 (Máximo Rendimiento).
Pero cuidado: la métrica del éxito aquí no es solo el cronómetro, sino el disfrute personal y mantener la ilusión por subir al podio.
Saber cuándo entrar y salir de esta etapa es madurez deportiva.
Tengo una buena amiga, corredora ganadora, que supo parar su carrera deportiva para ser madre. Mantuvo una actividad física adaptada a su realidad y ha vuelto a la competición con más ganas y fuerza que nunca. Sus prioridades cambiaron y supo navegar ese ciclo sin perder su esencia.
La vida son ciclos. El cuerpo cambia y/o las prioridades también. El final del camino es lo que llamamos ser un Deportista de por vida (Ruta 5).
Los pilares que sostienen el proceso
Son los cimientos de la estructura deportiva y personal de todo corredor:
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Desarrollo físico: Base aeróbica sólida, fuerza y técnica. Sin atajos.
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Preparación mental: Atención, resiliencia y criterio. Menos corazón y agallas. Ciertos lemas populares son pegadizos (“cabeza, corazón y cojones”), pero dejarse llevar por el “coraje” sin control nos empuja al sobreentrenamiento, la lesión y el abandono.
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Salud y prevención: Dormir y comer bien. Es entrenamiento invisible. También implica evitar un estrés vital excesivo por trabajo o familia. Con un poco basta para movernos la silla.No hace falta ser egoístas en esto.
La semana equilibrada
Todos los caminos y fases conducen a la semana de entrenamiento. No existen recetas mágicas ni semanas ideales porque cada corredor tiene una realidad distinta. Y una semana muy individualizada.
Sin embargo, existen semanas coherentes que respetan el equilibrio entre carga y recuperación del individuo, variedad de estímulos y flexibilidad en base a tu contexto personal.
El equilibrio no se copia, se construye según tus propias capacidades.
El reto KaizenTrail: ¿En qué punto estás realmente?
Te propongo un ejercicio de honestidad.
Entra en escueladetrail.com y revisa nuestras rutas de aprendizaje. No mires la que te gustaría alcanzar, sino la que describe tu situación y preparación actual.
Te reto a enfrentar tu realidad con la propuesta de la ruta ETON correspondiente. Quizá valides que estás en el buen camino, o quizá descubras que te has saltado pasos fundamentales. Sea como sea, siempre hay margen para incorporar una mejora en tu proceso de mejora continua.
La pregunta no es cuántos kilómetros haces, sino si quieres correr muchos años o solo unos pocos. El desarrollo sostenible no es ir despacio, es ir en la dirección correcta.
¿Que has descubierto con el reto? Me interesa saberlo
Saludos. Frank
Reflexión de El Maestro:
Reconocer en qué fase estás no es dar un paso atrás, es coger impulso para llegar más lejos. A buen hambre no hay pan duro, y si tienes hambre de montaña para muchos años, te aseguro que aprender a saborear cada etapa es el mejor alimento para tu progresión.
